jueves, 9 de febrero de 2023

TED

La máxima confusión entre el concepto de herramienta y el de utilidad se da en la lengua francesa, en la que «herramienta» se dice outil. Cuanto más avanza la tecnología y la ciencia, más desconfío de lo que me parece una tendencia a reducir al ser humano a la «unidimensionalidad».


Las herramientas existen ciertamente, y son, por supuesto, necesarias. Pero una herramienta no es un útil, sino una mediación. Una herramienta en manos de un educador no es una palanca para desplazar un peso que cuesta de mover, sino una ventana que abre camino a nuevos espacios en los que vivir distinto y mejor.

No es la herramienta la que hace la labor, sino el modo en que se emplea, que depende de la habilidad de quien la empuña.

Cinco criterios de evaluación

Una herramienta educativa en tanto que mediación, no es más que un camino que nos conduce a un lugar. ¿A qué lugar? No tanto al de la adquisición de una habilidad o el desarrollo de una competencia, sino a uno mucho más valioso: al punto donde se produce la emergencia de capacidades no empleadas, la apertura a nuevas realidades, el atisbo de que es posible vivir mejor en un mundo distinto y de que lo que llamamos destino está en nuestras manos.


Una herramienta educativa en tanto que mediación, no es más que un camino que nos conduce a un lugar. ¿A qué lugar? No tanto al de la adquisición de una habilidad o el desarrollo de una competencia, sino a uno mucho más valioso: al punto donde se produce la emergencia de capacidades no empleadas, la apertura a nuevas realidades, el atis- bo de que es posible vivir mejor en un mundo distinto y de que lo que llamamos destino está en nuestras manos. 

He aquí algunas líneas factibles para orientarse en la evaluación de una posible herramienta educativa que se pretenda aplicar:

1. ¿Concedes protagonismo al alumno en la ejecución de las acciones que propones? ¿Haces de él un sujeto activo o un objeto pasivo? ¿Le introduces a la conciencia de «lo que haces te hace» mediante el learning by doing (aprender haciendo)?

2. ¿Demandas de él que ponga en juego simultáneamente va- rias de sus cualidades y habilidades? ¿Apuntas al desarrollo de diversos aspectos de su ser y persona más que a la especialista estricta en una sola competencia?

3. ¿Le introduces a realidades, mundos, espacios, posibilidades que desconocía o que le resultan novedosos? ¿Son esos espa- cios ilusionantes para el alumno, suscitan en él motivación y deseo de acceder a esos mundos y a lo que representan para él?

4. ¿Una vez experimentada la mediación educativa, emerge de la acción habiendo superado alguna limitación, cambiado algo de su modo de hacer y ver las cosas?

5. ¿La mediación ha hecho aflorar una capacidad no empleada del alumno e incluso desconocida por él mismo o por sus educadores?


El educador: actor decisivo

Esta transformación solamente se produce mediante la presen- cia del educador y su concreción en una escucha activa y perma- nente. Para poder dar respuesta a los interrogantes más arriba propuestos, el docente debe ser capaz de percibir los siguientes puntos.

– Las capacidades y potenciales latentes en el alumno que es posible hacer aflorar y actualizar.

– Las actividades posibles que puedan facilitar ese proceso de actualización de acuerdo con las tendencias, apetencias y gustos personales del alumno.

Una mediación educativa es en sí la expresión de un mundo, de unos valores y de una concepción del mundo. Su objetivo no es —únicamente— introducir a una habilidad o competencia, sino iniciar a una dimensión de la vida humana a quienes se introducen en ella. 


https://open.spotify.com/episode/6915q8iMvwt4YmHDFnAObK?si=9Xf_5G4uSNOP61fjEMOwtQ

La alfabetización en la cultura digital de la web 2.0 es algo más complejo que el aprendizaje del uso de las herramientas de software social.

Se debe tener cuidado, ya que lo relevante debe ser la innovación educativa de nuestras formas de enseñar y de los procesos de aprender y no dejarnos embriagar por las promesas que acompañan a la entrada de muchas TIC en el aula.

El docente como Curator es un mediador entre la información brota de la Red, y su alumnado, de modo que seleccione el contenido con utilidad potencialmente educativa.

La calidad educativa no depende directamente de la tecnología empleada, sino del método de enseñanza bajo el cual se integra el uso de la tecnología así como las actividades de aprendizaje que realizan los alumnos con la misma.

jueves, 2 de febrero de 2023

Redes sociales y educación


Las redes sociales, entendidas como sistemas que permiten establecer relaciones con otros usuarios (Prato, 2010), han sido objeto de estudio desde diferentes enfoques, principalmente desde una perspectiva sociológica. En el terreno de la educación ha surgido un interés reciente por conocer e incorporarlas en los ámbitos académicos, aportando evidencias científicas que analizan su uso y las consecuencias hasta este momento. De todas formas, son necesarias más investigaciones que planteen los puntos fuertes y débiles de su uso. El incremento significativo de su uso en los últimos años nos obliga, como teóricos de la educación, a detenernos en su análisis.

La posibilidad de gestión de la información tiene un poder relevante en las redes sociales. Esto significa que puede ponerse al alcance de muchos investigadores que quieren fortalecer el conocimiento y el aprendizaje. Así pues, el primer artículo contenido en este monográfico (Payà, Duart y Mengual, 2016) sugiere el uso de las redes sociales para la investigación universitaria de la historia de la educación, una historia de la educación 2.0 propia de la sociedad digital. 


Uno de los grandes inconvenientes de las redes sociales radica en que las universidades no asumen el cambio que se está produciendo en la red. Ni profesores ni estudiantes contraen dicha responsabilidad en el cambio de la dinámica educativa. En este sentido, podemos advertir las resistencias de los estudiantes en el estudio de González, Espuny, Leixà i Gisbert (2016) sobre las actitudes de los estudiantes universitarios hacia el uso educativo de las redes sociales, cuyos resultados corroboran el hecho de que pasan mucho tiempo usando las redes sociales en la vida personal, pero poco en la académica, debido a la falta de propuestas por parte de los docentes. Así pues, el uso de las redes sociales para actividades académicas casi siempre parte de la iniciativa de los estudiantes y no del profesor.


Pero a parte de educar para el uso de las TIC, fomentando la capacidad de discernir y valorar críticamente la información que proviene de las redes sociales, será necesario incidir en un fenómeno sobre el que hoy en día se está debatiendo: el unplugging, un movimiento que se relaciona con otro movimiento (el movimiento slow). Se presenta otro debate actual sobre el tema: el multitasking, del cual se dice que merma la capacidad de pensar de manera profunda y creativa.

En conclusión, podremos constatar con la lectura de los trabajos recogidos en este monográfico que el uso de redes sociales en el ámbito académico puede generar cambios imprevistos en las formas de enseñar y aprender e investigar, que no serán fácilmente resueltos, pero seguramente van a enriquecer y modificar nuestra forma de afrontar la investigación y la docencia. Si no aspiramos a modificar nuestra práctica docente y nuestra forma de investigar, mejor olvidarnos de incorporar a las redes sociales.




miércoles, 1 de febrero de 2023

Los retos del cambio

 El alumno

Alumno es aquel que «está aprendiendo».


Diagnosis de un nuevo usuario

En este escenario, profesores y alumnos se ven afectados por este conjunto de cambios. El perfil del estudiante en la sociedad de la infoxicación presenta una serie de características que se pueden resumir en los siguientes aspectos:

Multimedia: la generación actual no es la del libro de texto. Ni la del podcast. Tampoco la del videoclip. Se trata de una generación multimedia que desea y disfruta de la posibilidad de recibir y transmitir mensajes dotados de todo tipo de atributos. 

Multitasking: no basta con una única «acción». Los alum- nos desean (y hasta cierto punto, necesitan) poder llevar a cabo más de una tarea al mismo tiempo. Esta necesidad (que es más una ansiedad) procede de la eclosión de inputs informativos procedentes de numerosas plataformas y pantallas con las que el estudiante está y se siente conectado y comprometido.

Atención flotante: como señala el periodista Sergio Fanjul (2011) en su artículo los usuarios viven «atentos a todo y... a nada». La gran cantidad de información (a veces, melodía; a veces, ruido informativo) genera una gran dificultad en los estudiantes para concentrarse en «aquello» que está pasando en clase, en el libro de la asignatura y, especialmente, en la propia pantalla.

Prosumidores: Ellos quieren (y pueden) ser productores de contenidos. Internet multiplica las posibilidades de que los alumnos se conviertan en potencia- les emisores de mensajes multimedia. 

Autores 2.0: el ciberespacio permite que los estudiantes se conviertan en autores de contenidos.Y asumir el estatus de autor, supone aceptar una responsabilidad grande y seria. Esto es: sus contenidos se publicarán y —en principio— serán consultados por otros usuarios.

Nativos y residentes: muchas veces hemos escuchado ya esa diferenciación entre «nativos» e «inmigrantes» digitales. Por descontado, nuestros alumnos son nativos digitales. Sin embargo, este concepto se ha visto ampliado por algunas propuestas como las del sociólogo Quevedo que apunta que son «residentes». Es decir, viven y entienden el mundo desde la tecnología.




De mitos y mentiras:


✅ Los profesores no saben de tecnología.

✅ Los alumnos no quieren leer.

✅ Hay asignaturas aburridas.

 Internet, chatear y las redes sociales son el demonio digital.


El aula

El aula ha sido tradicionalmente donde se realizaba el aprendizaje.



La red se ha convertido en el «aula del siglo XXI», con lo que se transforma el objeto mismo del aprendizaje y de los procesos de generación de conocimiento del aula. Esta debe reinventarse y convertirse en el facilitador de las condiciones necesarias para que se genere el aprendizaje en cualquier momento y lugar.



El objetivo es, en estos tiempos, desarrollar una multiplicidad de capacidades que permita al individuo aprender a aprender de forma continua, saber «identificar» y «analizar» la situación a la que se enfrenta, «buscar» información a través de todas las herramientas —digitales y no digitales— a su alcance y más allá de un área del conocimiento concreta; «comprender», «contrastar», «investigar» y «evaluar» las conclusiones (con sentido crítico y ético).




El aula ante los nuevos retos de la educación

👉 La organización: un espacio y un tiempo limitados y cerrados, estructurados en áreas de conocimiento. En contraste con la nece- sidad de saber aprender de forma continua, en cualquier momento y lugar, de forma directa o virtual, interdisciplinar, para aprender a afrontar situaciones próximas a la vida cotidiana.

👉 El conocimiento: unos contenidos establecidos, organizados y presentados en unidades en los libros de texto temáticos, verbalizados y adaptados por parte del profesor para ser asimilados por los alumnos. En oposición con la necesidad de aprender a buscar y procesar la información y los datos, contrastar, investigar, analizar, sacar las propias conclusiones con el uso de distintas fuentes.

👉 La tecnología: dispositivos usados para la presentación de recursos como «objetos de contenido», textuales básicamente10, impresos y/o digitales que ilustran los conceptos como objetos de aprendizaje cerrados. 

👉 La interacción: un docente, que sabe y enseña de un área del conocimiento de modo uniforme a un grupo diverso de alumnos que aprende, en una comunicación básicamente unidireccional, planificada por el docente y jerarquizada (respondiendo al principio de «autoridad»).

👉 La metodología: de la explicación general del docente, la aproximación poco significativa, a los contenidos establecidos y disciplinares, objeto de estudio y de ejercitación individual para que, gracias a su memorización, se pueda evaluar su aprendizaje.

👉 La motivación: la evaluación por parte de la autoridad docente, con premios o castigos presentados en forma de notas. En contraposición con la necesidad de motivar, generar la «curiosidad» y dar sentido al aprendizaje para el alumno, promoviendo las capacidades de cada individuo.




TED